La duración de los lentes no solo depende de la calidad de los materiales, sino también del cuidado que se les brinde. En promedio, un par de lentes tiene una vida útil de aproximadamente dos años. Se recomienda reemplazarlos cada dos años, ya que los lentes antiguos pueden presentar desgaste y perder claridad en comparación con unos nuevos. El uso diario reduce la transmitancia de luz de los lentes y desgasta los recubrimientos protectores. Además, el envejecimiento natural de los lentes puede afectar tu comodidad visual.
Mejores prácticas para cuidar tus lentes.
- Al ponerte o quitarte los lentes, usa ambas manos sujetando cada una de las patillas. Si lo haces con una sola mano, aplicas fuerza sobre un solo lado, lo que puede hacer que la patilla se afloje o se deforme, provocando que la montura pierda su ajuste y no se mantenga bien en su lugar.
- Guarda tus lentes en su estuche con los lentes hacia arriba cuando no los uses. Esto evita que se froten contra la parte inferior del estuche y se rayen las lunas.
- Al limpiar tus lentes, te recomendamos usar un paño de limpieza seco o húmedo. Primero, limpia suavemente los lentes para retirar cualquier partícula o residuo que pueda rayarlas. Evita ejercer demasiada presión, ya que podrías dañar el recubrimiento de los lentes. No uses productos con alcohol, pues pueden deteriorarlos.
- Los lentes sin marco y los semi al aire son más frágiles que los de marco completo, así que manéjalos con mayor cuidado. Los tornillos de los lentes sin marco pueden aflojarse con el uso; utiliza el destornillador incluido para ajustarlos periódicamente. En los semi al aire, el hilo de nailon es delicado y puede soltarse/romperse, haciendo que el lente se caiga; evita ejercer presión sobre el.
- Si tus lentes entran en contacto con agua, sudor u otros líquidos, sécalos cuidadosamente con el paño de limpieza. Esto es especialmente importante para las monturas metálicas o las almohadillas nasales, ya que pueden corroerse.
- No uses tus lentes sobre la cabeza. Esto puede deformar la montura, hacer que no se ajusten bien o incluso provocar que se caigan y se dañen.
- Evita exponer tus lentes a altas temperaturas, como dejarlos sobre el tablero del auto. En verano, la exposición al sol directo puede dañar los lentes y sus recubrimientos. El calor también puede deformar o decolorar las monturas de plástico.